Paciencia con los demás…

A inicios de año, alguien me dijo su mejor deseo: “Procurar dar nuestra mejor versión cada día…Creo que nos hace falta más humildad, solidaridad y paciencia con los demás”, desde aquel momento a la fecha, como diría Joaquín Araujo, del “libro sin palabras de la vida”, reflexioné en algunas ideas que pueden ayudar al objetivo; aquí las comparto:

Amar al prójimo, como a ti mismo. Bíblico, sencillo… Frase dicha por el gran maestro, el gran pastor, aquel que vino a quitar el pecado el mundo, no tenia donde recostar la cabeza, sin embargo sacó tiempo para ayudar a quienes estaban en necesidad, curó enfermos, dio de comer a los hambrientos, y perdonó sus verdugos y asesinos antes de morir. El amor al prójimo, más que un sublime sentimiento, es energía en acción que nos permite tratar a los demáscon la misma bondad y generosidad que nos tratamos a nosotros mismos. Quien es el prójimo?… Más que nuestros familiares y amigos, se trata de todo aquel que nos rodea: el vecino desagradable, el compañero de trabajo que nos trata con frialdad, o aun aquellos amigos que nos han fallado; es ahí, en lo adverso, fuera de nuestra comodidad, donde probamos la esencia de nuestro amor al prójimo.

“Todas las cosas que quieren que los hombres les hagan también de igual manera tienen que hacérselas a ellos”. Mateo 7:12.

Predicar con el ejemplo. Como fuego encendido, cualquier escenario es propio para inspirar a los demás en palabras y acciones. Tus actos siempre hablan más alto y claro que tus palabras, en consecuencia la gente es mas perceptiva cuando encuentra coherencia en lo que el otro dice y hace. No se trata de ser perfectos, sino de que nuestro ejemplo en valores, pese más que nuestras carencias y contradicciones.

“…Las palabras conquistan temporalmente, pero los hechos…esos si nos ganan o nos pierden para siempre…” Desconocido.

Tolerancia. Sinónimo de: aguante, paciencia, calma; tolerar más, nos permitirá aceptar, que aun amando al prójimo y predicando con el ejemplo, en ocasiones, las cosas no funcionan; y, por tolerancia, no me refiero a la permisividad que nos hace ser víctimas de malos tratos; se trata más bien de la virtud de usar la empatía y ponernos en el lugar del otro, tratar de entender: ¿por qué el otro es como es­­? ¿Cuáles razones lo llevaron a actuar así?…Tal vez hay algún detalle que no se de él/ella. En la respuesta a estas preguntas puede estar la clave para no desfallecer en nuestra misión de tratar a los demás con solidaridad y paciencia. Al final del día, más que las horas de luz (bondades, virtudes, éxitos) que algunos pueden ver, todos estamos hechos de una historia que refleja por mucho las horas de nuestras noches (sombras, miedos, debilidades).

“…Recuerda: siempre existirán cosas que no se pueden cambiar, al menos no en mucho tiempo. Hay que aprender a vivir con esto también”. Desconocido.

Lily Corniel. «La vida es un ratico»

Sin palabras.

Más temprano que tarde, he comprendido la importancia de «estar presente», pues de eso se tratan en esencia la empatia y las relaciones humanas, en ese sentido puedo sentirme privilegiada por la existencia de seres humanos maravillosos, que sin importar la distancia o el vínculo, en el momento más oportuno han sabido estar presente.

Se agradece sobremanera que alguien nos demuestre su cariño: personal, en una llamada o un mensaje de texto, ya que al final, esto es parte esencial de ese «abono» que al igual que las plantas necesitamos para florecer y dar frutos en la vida. Y es que, cuanto alivio sentimos de las cargas cuando otra alma nos comunica su afecto, no cabe duda que nos sentimos diferentes.

Con el paso del tiempo aprendí a entender, que existen también personas a las que por la razón que sea, sencillamente no les gusta mucho hablar, sin embargo esto no les impide dar su afecto.

Sin palabras, en el mínimo gesto, ell@s están presentes, saben si llegas o no, te preguntan: <disculpa no te vi hoy, todo bien?>… <No vi tu carro en el parqueo, algún problema?><Si andas a pie: cuenta conmigo>… Cuando hay problemas, si ellos no tienen la solución siempre tienen el número de un amigo.

Hay quienes nunca olvidan el día de tu cumpleaños con algún detalle, acompañado de un delicioso chocolate, otros no sabran tu fecha de cumpleaños pero no importa, porque día a día te regalan su saludo (y un café) … les importa si comiste: trajiste comida?!….te sirven un poquito de arroz con tanto amor que te dan una jartura (Te brindan del último chin de ese rico pedazo de bizcocho, si!!!, ese que duele tanto dar), al final de la jornada, no importa el cansancio tienen tiempo para romper la dieta y compartir un helado. En los malos ratos te regalan su valiosa paciencia y comprensión.

Si estás en silencio: <hoy casi no has hablado, te pasa algo?>… Pero cuando hablas mucho duran horas escuchando esas tontas historias (con unas ricas galletas, queso crema y una sidra), consumen su data descargando esas eternas notas de voz, te cuentan sus más reservadas vivencias, y en muchos casos no darán un paso hasta no oír tu valiosa opinión.

En las horas difíciles de cada día aparecen ángeles que nos cuidan y dan su protección, en respuesta a las oraciones que cada noche alguien especial hizo por nosotros.

Un día te ponen la mano en el hombro y con la mirada te preguntan: estás bien?, porque ellos saben que no lo estás No te escriben ni te ven siempre, pero un día llega un mensaje que dice sencillamente: «te extraño».

Cualquier momento es bueno para expresar las gracias, aquí y ahora: “Gracias, por los «te quiero» , los «silencios», los «abrazos», por estar a mi lado en momentos difíciles, por los momentos vividos, con tu sonrisa y tu mano en el hombro, que bastó para expresar cosas que otros solo podrian con palabras. Gracias por tu presencia. Gracias por tu amistad”.

Lily Corniel. «La vida es un ratico».

“La gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo les hiciste sentir”. – Maya Angelou.

Lecciones de vida

He creado este espacio para compartir reflexiones enfocadas en crecimiento espiritual y personal, inspiradas en vivencias que han marcado mi alma en muchos casos haciendo de mi una mejor persona, esperando que puedan servir de motivación a quienes me den el honor de su tiempo para leer el contenido aquí compartido.

Por muchos años escuché la frase: «la vida es una escuela«; sin comprender su trascendental significado, ciertamente tiempo después, me di cuenta que toda circunstancia encierra una lección; muchas veces el éxito de mañana tiene que ver con haber aprendido alguna lección que nos dejó el día anterior.

Nunca subestimes el poder de una lección de vida por pequeña que sea, aprende a descubrir los grandes maestros que la vida te envía, no siempre estarán vestidos de ropa «fina y elegante» o «graduados de algún doctorado con una especialidad», la apariencia es lo de menos, algunos no necesitaran muchas horas para dejarte una gran enseñanza, bastará en algunas ocasiones de unos minutos, y en otros momentos sólo serán unas milésimas de segundos, con una profunda mirada, de la manera que sea, tu alma sabrá en el fondo, que aquella persona te ha regalado una lección que marcará tu historia… De ti dependerá utilizarla en el futuro de la mejor manera.

Si bien la vida no viene con un manual, me atrevería a decir que cada instante nos da la oportunidad de aprender cosas nuevas, que se convierten en herramientas para una mejor experiencia de vida, tanto personal como para quienes nos rodean.

En algunas ocasiones no aplicar las lecciones de vida, nos reportará pérdidas irreversibles, en otras tantas ocasiones tendremos una segunda oportunidad, así que paciencia con el aprendizaje.

No hay tiempo que perder, estamos aquí de paso, así que saca papel y lápiz, toma notas («lo que se anota no se olvida» diría una de mis grandes maestras), reflexiona en esa lección de vida que tuviste hoy, y a poner manos a la obra, pues «la vida es un ratico».

Lily Corniel

“Todas las batallas en la vida sirven para enseñarnos algo, inclusive aquellas que perdemos.” Paulo Coelho.