
Más temprano que tarde, he comprendido la importancia de «estar presente», pues de eso se tratan en esencia la empatia y las relaciones humanas, en ese sentido puedo sentirme privilegiada por la existencia de seres humanos maravillosos, que sin importar la distancia o el vínculo, en el momento más oportuno han sabido estar presente.
Se agradece sobremanera que alguien nos demuestre su cariño: personal, en una llamada o un mensaje de texto, ya que al final, esto es parte esencial de ese «abono» que al igual que las plantas necesitamos para florecer y dar frutos en la vida. Y es que, cuanto alivio sentimos de las cargas cuando otra alma nos comunica su afecto, no cabe duda que nos sentimos diferentes.
Con el paso del tiempo aprendí a entender, que existen también personas a las que por la razón que sea, sencillamente no les gusta mucho hablar, sin embargo esto no les impide dar su afecto.
Sin palabras, en el mínimo gesto, ell@s están presentes, saben si llegas o no, te preguntan: <disculpa no te vi hoy, todo bien?>… <No vi tu carro en el parqueo, algún problema?>… <Si andas a pie: cuenta conmigo>… Cuando hay problemas, si ellos no tienen la solución siempre tienen el número de un amigo.
Hay quienes nunca olvidan el día de tu cumpleaños con algún detalle, acompañado de un delicioso chocolate, otros no sabran tu fecha de cumpleaños pero no importa, porque día a día te regalan su saludo (y un café) … les importa si comiste: trajiste comida?!….te sirven un poquito de arroz con tanto amor que te dan una jartura (Te brindan del último chin de ese rico pedazo de bizcocho, si!!!, ese que duele tanto dar), al final de la jornada, no importa el cansancio tienen tiempo para romper la dieta y compartir un helado. En los malos ratos te regalan su valiosa paciencia y comprensión.
Si estás en silencio: <hoy casi no has hablado, te pasa algo?>… Pero cuando hablas mucho duran horas escuchando esas tontas historias (con unas ricas galletas, queso crema y una sidra), consumen su data descargando esas eternas notas de voz, te cuentan sus más reservadas vivencias, y en muchos casos no darán un paso hasta no oír tu valiosa opinión.
En las horas difíciles de cada día aparecen ángeles que nos cuidan y dan su protección, en respuesta a las oraciones que cada noche alguien especial hizo por nosotros.
Un día te ponen la mano en el hombro y con la mirada te preguntan: estás bien?, porque ellos saben que no lo estás… No te escriben ni te ven siempre, pero un día llega un mensaje que dice sencillamente: «te extraño».
Cualquier momento es bueno para expresar las gracias, aquí y ahora: “Gracias, por los «te quiero» , los «silencios», los «abrazos», por estar a mi lado en momentos difíciles, por los momentos vividos, con tu sonrisa y tu mano en el hombro, que bastó para expresar cosas que otros solo podrian con palabras. Gracias por tu presencia. Gracias por tu amistad”.
Lily Corniel. «La vida es un ratico».
“La gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo les hiciste sentir”. – Maya Angelou.
Muy cierto! Fabuloso posteo!
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❤️ Gracias…. Aprendiendo de a poco.
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